Los niños asimilan su entorno a través de los sentidos.
El desarrollo sensorial es la experimentación que el niño tiene a
través del oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto, y constituye la base
de todo el posterior aprendizaje perceptivo y cognitivo o intelectual.
El desarrollo sensorial implica todos los canales por donde el niño recibe la información de su entorno: los colores, las luces, las formas, los olores, los sabores, los sonidos. Gracias a él los bebés también pueden familiarizarse con su propio cuerpo y aprender a distinguir diferentes sensaciones de hambre, de calor, de frío, etc.
Los sentidos proporcionan sensaciones e
información a los niños.
A medida que el niño va desarrollando también la
visión, comienza a ser capaz de enfocar y fijar la mirada, así como de seguir
con la vista objetos móviles. Su sentido de la vista se hará cada vez más agudo
y nítido. En
poco tiempo, los bebés se sienten atraídos por dibujos, fotografías y objetos
con muchos contrastes y colores brillantes. Las luces y sombras, las formas en
blanco y negro, los objetos móviles y los rostros humanos también llaman mucho
su atención.
El desarrollo del sentido del tacto es un tacto peculiar,
ya que se inicia en la boca. Por eso los niños pequeños se llevan todos los
objetos que encuentran a ella. Posteriormente se extiende gradualmente hasta
abarcar todo el cuerpo.
En cuanto a la audición del bebé, está ligeramente
amortiguada durante las primeras semanas de vida para permitirle realizar una
transición gradual de los sonidos atenuados del útero al ruidoso mundo
exterior.
El desarrollo sensorial del bebé le prepara
para todos sus posteriores aprendizajes.
Las experiencias físicas que les aportan la vista, el
oído, el tacto, el gusto y el olfato les ayudan a conocer el mundo que les
rodea, a sacar sus propias conclusiones, a aprender cosas nuevas y a
desarrollar sus propias preferencias personales.
La evolución de los cinco sentidos del bebé no solo le
ayuda a conocerse a sí mismo, sino que crea una base sólida para
posteriores desarrollos cognitivos, físicos e incluso del lenguaje,
ya que la capacidad de comunicación está directamente relacionada con el nivel
de estimulación del niño.
Las habilidades sensoriales del bebé le sirven de estímulo
para desarrollar el aparato motor, así como para evolucionar a nivel
socio-afectivo. El florecimiento de los sentidos integra los procesos
madurativos, de crecimiento y de desarrollo general.
Asimismo, posibilita las funciones cognitivas y
afectivas ya que al permitir al pequeño construir un esquema mental de su
propia persona y su entorno a través de sensaciones, también se favorece el
pensamiento en su totalidad.
Por todos estos motivos, es muy importante que los niños
reciban la adecuada estimulación de sus sentidos durante toda su primera
infancia de forma pausada y sin excesos. De esta manera, se les permite
descubrir a su ritmo todo un mundo de nuevas sensaciones que conformará la
llave maestra con la que abrir las puertas de muchas de las siguientes etapas
de su crecimiento.
Muy bonita información
ResponderEliminarGracias por visitar mi blog.
EliminarValiosa información
ResponderEliminarGracias por estar pendiente de mi blog.
EliminarExcelente información,
ResponderEliminarMe encanto 💖
Me da gusto que pueda aprender en mi blog.
EliminarMuy buenos aportes, información de calidad.
ResponderEliminarAgradezco su comentario y su valiosa visita a mi blog.
EliminarBuen trabajo e información interesante, felicidades
ResponderEliminarMuy amable, le agradezco.
EliminarExcelente trabajo señorita 💕
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