miércoles, 17 de junio de 2020

ESTIMULACIÓN SENSORIAL

Los niños asimilan su entorno a través de los sentidos. El desarrollo sensorial es la experimentación que el niño tiene a través del oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto, y constituye la base de todo el posterior aprendizaje perceptivo y cognitivo o intelectual.

El desarrollo sensorial implica todos los canales por donde el niño recibe la información de su entorno: los colores, las luces, las formas, los olores, los sabores, los sonidos. Gracias a él los bebés también pueden familiarizarse con su propio cuerpo y aprender a distinguir diferentes sensaciones de hambre, de calor, de frío, etc.

    

Los sentidos proporcionan sensaciones e información a los niños.

A medida que el niño va desarrollando también la visión, comienza a ser capaz de enfocar y fijar la mirada, así como de seguir con la vista objetos móviles. Su sentido de la vista se hará cada vez más agudo y nítido. En poco tiempo, los bebés se sienten atraídos por dibujos, fotografías y objetos con muchos contrastes y colores brillantes. Las luces y sombras, las formas en blanco y negro, los objetos móviles y los rostros humanos también llaman mucho su atención.

El desarrollo del sentido del tacto es un tacto peculiar, ya que se inicia en la boca. Por eso los niños pequeños se llevan todos los objetos que encuentran a ella. Posteriormente se extiende gradualmente hasta abarcar todo el cuerpo.

En cuanto a la audición del bebé, está ligeramente amortiguada durante las primeras semanas de vida para permitirle realizar una transición gradual de los sonidos atenuados del útero al ruidoso mundo exterior.

El desarrollo sensorial del bebé le prepara para todos sus posteriores aprendizajes.

Las experiencias físicas que les aportan la vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato les ayudan a conocer el mundo que les rodea, a sacar sus propias conclusiones, a aprender cosas nuevas y a desarrollar sus propias preferencias personales.

La evolución de los cinco sentidos del bebé no solo le ayuda a conocerse a sí mismo, sino que crea una base sólida para posteriores desarrollos cognitivos, físicos e incluso del lenguaje, ya que la capacidad de comunicación está directamente relacionada con el nivel de estimulación del niño.

Las habilidades sensoriales del bebé le sirven de estímulo para desarrollar el aparato motor, así como para evolucionar a nivel socio-afectivo. El florecimiento de los sentidos integra los procesos madurativos, de crecimiento y de desarrollo general.

Asimismo, posibilita las funciones cognitivas y afectivas ya que al permitir al pequeño construir un esquema mental de su propia persona y su entorno a través de sensaciones, también se favorece el pensamiento en su totalidad.

Por todos estos motivos, es muy importante que los niños reciban la adecuada estimulación de sus sentidos durante toda su primera infancia de forma pausada y sin excesos. De esta manera, se les permite descubrir a su ritmo todo un mundo de nuevas sensaciones que conformará la llave maestra con la que abrir las puertas de muchas de las siguientes etapas de su crecimiento.


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11 comentarios:

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