jueves, 18 de junio de 2020

¿PARA QUÉ SIRVE LA ESTIMULACIÓN SENSORIAL EN LA INFANCIA?

El trabajo de la estimulación sensorial es una estrategia válida para trabajar con niños desde edades muy tempranas ya que permite trabajar en base a los principales hitos evolutivos, pero también a lo largo de toda la vida ajustándose a los objetivos de descubrimiento en cada caso para ofrecer experiencias funcionales y significativas.

La adquisición o captación de estímulos es el inicio del proceso de memoria, donde la atención y percepción juegan el papel principal. Posteriormente, la información almacenada se utilizará para operar y razonar. Gracias a los sentidos, y explorando el entorno mediante el movimiento (acción y experimentación), se produce el proceso de asimilación y acomodación, que permite la construcción de aprendizajes y la comprensión del mundo que nos rodea. Este proceso tiene lugar de forma natural en todas las personas desde el nacimiento.

En definitiva, la estimulación sensorial persigue un doble objetivo: fomentar el máximo desarrollo de las capacidades sensoriales y potenciar el desarrollo cognitivo a través de una buena educación sensorial.

Los talleres de estimulación sensorial

La estimulación sensorial se basa en actividades sencillas y espontáneas que la mayoría de padres, educadores y el entorno del niño practican de manera habitual natural. No obstante, si esos estímulos se ejecutan de manera intencional y programada se obtienen mejores resultados.

Los talleres multisensoriales o de estimulación sensorial consisten en la realización de diversas actividades siguiendo unas pautas y una organización determinada. En ellos, padres, maestros y monitores intentan mejorar el desarrollo cognitivo y motriz de los niños de pocos meses o años, estimulando las distintas áreas cerebrales que permiten recibir la información. Por este motivo, se realizan ejercicios con diversos enfoques, dirigidos a cada uno de los 5 sentidos: audición, vista, tacto, olfato y gusto.

Toda acción, actividad o ejercicio dirigida a estimular alguno de los sentidos del niño puede servir como desencadenante de alguna forma de estimulación sensorial. Estos serían únicamente algunos ejemplos:

Estimulación auditiva

  • Emisión de sonidos a través de un globo colocado en el cuerpo o en la cara del niño.

  • Poner las manos del niño en la boca, garganta, pecho, nariz y balbucear, canturrear o emitir sonidos vocálicos y consonánticos.

  • Utilizar un cartón como altavoz.

  • Imitar sonidos de animales.

  • Hacer sonar diversos instrumentos musicales (empezar con los más suaves y progresar hacia los más intensos).

  • Colocar una pulsera de cascabeles en la muñeca o en los tobillos del niño e incitarlo a moverse para provocar que suene.

  • Aplaudir y hacer que el niño lo imite.

  • Juegos de manos sencillos que impliquen acción.

  • Jugar con sonajeros o juguetes chirriantes.

  • Juegos de imitación.

    Estimulación visual

  • Jugar con un espejo.

  • Encender y jugar con linternas, luces brillantes o navideñas y juguetes luminosos.

  • Actividades con papeles de colores o platos de aluminio.

  • Hacer pompas de jabón.

  • Buscar objetos dentro de un recipiente con arena, arroz, etc.

  • Pintar con pintura de dedos.

Estimulación táctil

  • Juegos con agua, plastilina, masa, arcilla, arena etc.
  • Juegos con macarrones, arroz, cereales o alubias.
  • Envolver al niño con tejidos de distintas texturas.
  • Jugar y experimentar con fenómenos meteorológicos y de la naturaleza: agua, nieve, hojas, barro, etc.

Estimulación olfativa

  • Exponer al niño a múltiples experiencias distintas utilizando objetos cotidianos como la colonia, el desodorante, lociones, polvos de talco o pasta de dientes.
  • Hacer que experimente con distintos aromas de flores como las rosas, margaritas, claveles, etc.
  • Distinguir olores cotidianos como la panadería o la cocina.

Estimulación gustativa

  • Exponer al niño a sabores muy distintos: dulces, agrios, salados azúcar, miel, manzana, fresa, cereales suaves, golosinas.
  • Probar distintas pastas de dientes o chicles de sabores.

¿Sabías que el 80% del cerebro se desarrolla hasta los 3 años de edad? Es por eso que los primeros años de vida son cruciales para estimular el aprendizaje sensorial en los niños, en espacios que le permitan la exploración, curiosidad y experimentación.

 

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