El trabajo de la estimulación sensorial es una estrategia
válida para trabajar con niños desde edades muy tempranas ya que permite
trabajar en base a los principales hitos evolutivos, pero también a lo
largo de toda la vida ajustándose a los objetivos de descubrimiento en
cada caso para ofrecer experiencias funcionales y significativas.
La adquisición o captación de estímulos es el inicio del
proceso de memoria, donde la atención y percepción juegan el papel principal.
Posteriormente, la información almacenada se utilizará para operar y razonar. Gracias
a los sentidos, y explorando el entorno mediante el movimiento (acción
y experimentación), se produce el proceso de asimilación y acomodación, que
permite la construcción de aprendizajes y la comprensión del mundo que nos
rodea. Este proceso tiene lugar de forma natural en todas las
personas desde el nacimiento.
En definitiva, la estimulación sensorial persigue
un doble objetivo: fomentar el máximo desarrollo de las capacidades
sensoriales y potenciar el desarrollo cognitivo a través de una buena
educación sensorial.
Los talleres de estimulación sensorial
La estimulación sensorial se basa en actividades
sencillas y espontáneas que la mayoría de padres, educadores y el entorno
del niño practican de manera habitual natural. No obstante, si esos
estímulos se ejecutan de manera intencional y programada se obtienen mejores
resultados.
Los talleres multisensoriales o de estimulación
sensorial consisten en la realización de diversas actividades siguiendo unas
pautas y una organización determinada. En ellos, padres, maestros y monitores
intentan mejorar el desarrollo cognitivo y motriz de los niños de pocos meses o
años, estimulando las distintas áreas cerebrales que permiten recibir la
información. Por este motivo, se realizan ejercicios con diversos
enfoques, dirigidos a cada uno de los 5 sentidos: audición, vista, tacto,
olfato y gusto.
Toda acción, actividad o ejercicio dirigida a estimular
alguno de los sentidos del niño puede servir como desencadenante de
alguna forma de estimulación sensorial. Estos serían únicamente algunos
ejemplos:
Estimulación auditiva
Emisión de sonidos a través de un globo colocado en el cuerpo o en la cara del niño.
Poner las manos del niño en la boca, garganta, pecho, nariz y balbucear, canturrear o emitir sonidos vocálicos y consonánticos.
Utilizar un cartón como altavoz.
Imitar sonidos de animales.
Hacer sonar diversos instrumentos musicales (empezar con los más suaves y progresar hacia los más intensos).
Colocar una pulsera de cascabeles en la muñeca o en los tobillos del niño e incitarlo a moverse para provocar que suene.
Aplaudir y hacer que el niño lo imite.
Juegos de manos sencillos que impliquen acción.
Jugar con sonajeros o juguetes chirriantes.
Juegos de imitación.
Estimulación visual
Jugar con un espejo.
Encender y jugar con linternas, luces brillantes o navideñas y juguetes luminosos.
Actividades con papeles de colores o platos de aluminio.
Hacer pompas de jabón.
Buscar objetos dentro de un recipiente con arena, arroz, etc.
Pintar con pintura de dedos.
Estimulación táctil
- Juegos con agua, plastilina, masa, arcilla, arena etc.
- Juegos con macarrones, arroz, cereales o alubias.
- Envolver al niño con tejidos de distintas texturas.
- Jugar y experimentar con fenómenos meteorológicos y de la naturaleza: agua, nieve, hojas, barro, etc.
Estimulación olfativa
- Exponer al niño a múltiples experiencias distintas utilizando objetos cotidianos como la colonia, el desodorante, lociones, polvos de talco o pasta de dientes.
- Hacer que experimente con distintos aromas de flores como las rosas, margaritas, claveles, etc.
- Distinguir olores cotidianos como la panadería o la cocina.
Estimulación gustativa
- Exponer al niño a sabores muy distintos: dulces, agrios, salados azúcar, miel, manzana, fresa, cereales suaves, golosinas.
- Probar distintas pastas de dientes o chicles de sabores.
¿Sabías que el 80% del cerebro se desarrolla hasta los 3
años de edad? Es por eso que los primeros años de vida son cruciales para
estimular el aprendizaje sensorial en los niños, en espacios que le permitan la
exploración, curiosidad y experimentación.